Tratamiento nutricional en hemodiálisis
Tratamiento nutricional en hemodiálisis
Evolución de la Nutrición en Hemodiálisis
Primera Era: Manejo Inicial y Riesgos Agudos
En la década de 1970, con la mayor disponibilidad de hemodiálisis, se adoptaron dietas estrictas bajas en proteínas. Estas buscaban reducir complicaciones letales como edema pulmonar agudo e hipercalemia severa. Sin embargo, estas restricciones provocaban efectos secundarios significativos al iniciar la diálisis, lo que llevó a la introducción de dietas altas en proteínas, mayormente animales, ricas en potasio y bajas en proteínas vegetales.
Segunda Era: Enfoque en la Supervivencia a Largo Plazo
Con el aumento de la supervivencia de los pacientes, emergieron problemas crónicos como el envejecimiento vascular acelerado. Se observó una relación entre niveles bajos de fósforo e hipoalbuminemia con menor supervivencia, mientras que la hiperfosfatemia dejó de ser exclusivamente dietética. El hiperparatiroidismo descontrolado y el uso de quelantes de fósforo junto con alimentos destacaron la necesidad de un balance cuidadoso de fósforo, calcio y PTH para prevenir complicaciones.
Recomendaciones clave:
Fósforo sérico entre 3.5-5.5 mg/dL.
Uso de quelantes de fósforo para reducir la absorción dietética.
Tercera Era: Desnutrición y Manejo Nutricional Avanzado
En la actualidad, el envejecimiento de los pacientes y el incremento de comorbilidades han puesto énfasis en la desnutrición como factor crítico. La albúmina baja se identifica como uno de los marcadores más fuertes de mal pronóstico. La desnutrición no solo resulta de una ingesta inadecuada, sino también de inflamación y catabolismo asociado a la insuficiencia de diálisis.
Recomendaciones Nutricionales:
Proteína: 1-1.2 g/kg.
Calorías: mínimo 25 kcal/kg para evitar balance nitrogenado negativo.
Potasio: técnicas de cocción para reducir hipercalemia, ajustar según niveles séricos.
Sodio y agua: 1000-1500 ml/día, restringiendo más en anuria o retención de líquidos, sodio <2300 mg/día.
El monitoreo regular y un enfoque personalizado son esenciales para ajustar la dieta y prevenir complicaciones a largo plazo.
Referencia:
Ruperto López, M, y G Barril Cuadrado. «Guía de práctica clínica de nutrición en hemodiálisis periódica». Revista española de nutrición humana y dietética 15.3 (2011): 110-113. Web.
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